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Trastorno depresivo

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El trastorno depresivo persistente es un tipo de depresión crónica continua. Es posible que te sientas triste y vacío, que pierdas interés en las actividades de la vida diaria y seas improductivo. Puede que tengas baja autoestima, te sientas un fracasado y que no tengas esperanzas. Estos sentimientos duran años y pueden interferir con tus relaciones, la escuela, el trabajo y las actividades de la vida diaria.


Si tienes un trastorno depresivo persistente, quizás te resulte difícil estar animado incluso en momentos felices. Tal vez te describan como una persona melancólica, que se queja constantemente o que es incapaz de divertirse. El trastorno depresivo persistente no es tan grave como la depresión mayor, pero tu estado de ánimo deprimido puede ser leve, moderado o grave.

Debido a que el trastorno depresivo persistente es una afección a largo plazo, lidiar con los síntomas de la depresión puede ser un desafío. Una combinación de terapia oral y medicamentos puede ser eficaz a la hora de tratar esta afección.

Productos y servicios

  • Bibliografía: Mayo Clinic Family Health Book (Libro de Salud Familiar de Mayo Clinic) 5.ª edición



Síntomas

Los síntomas del trastorno depresivo persistente generalmente aparecen y desaparecen durante varios años. La intensidad de los síntomas puede cambiar con el tiempo, pero los síntomas no suelen desaparecer durante más de dos meses seguidos. Además, puede haber episodios de depresión mayor mientras se presenta el trastorno depresivo persistente o antes.

Los síntomas del trastorno depresivo persistente pueden causar problemas importantes en la vida e incluir:

  • Tristeza, desánimo o sensación de vacío.

  • Pérdida de interés en las actividades cotidianas.

  • Cansancio y falta de energía.

  • Baja autoestima, autocrítica o sensación de incapacidad.

  • Problemas para pensar con claridad y tomar decisiones.

  • Dificultad para hacer las tareas en tiempo y forma.

  • Enojo, impaciencia o ira con facilidad.

  • Evitación de actividades sociales.

  • Sentimientos de culpa y angustia por el pasado.

  • Falta de apetito o tendencia a comer en exceso.

  • Problemas para dormir.

  • Desesperanza.

En los niños, algunos síntomas del trastorno depresivo persistente pueden ser un estado de ánimo deprimido e irritabilidad, lo que les provoca enojo, impaciencia o ira con facilidad.

Cuándo consultar al médico

Si estos sentimientos han estado presentes por un largo tiempo, puedes pensar que siempre serán parte de tu vida. Pero si tienes algún síntoma de trastorno depresivo persistente, busca ayuda médica.

Habla con el proveedor de atención médica sobre tus síntomas o busca asistencia con un profesional de salud mental. O puedes acudir a alguien más que pueda orientarte para recibir tratamiento. Puede ser un amigo o un ser querido, un profesor, un líder religioso u otra persona en quien confíes.

Causas

Se desconoce la causa exacta del trastorno depresivo persistente. Al igual que en la depresión mayor, este puede deberse a más de una causa, como las siguientes:

  • Diferencias biológicas. Las personas con trastorno depresivo persistente pueden presentar cambios físicos en el cerebro. No está claro cómo afectan estos cambios al trastorno, pero con el tiempo podrían ayudar a determinar las causas.

  • Neuroquímica cerebral. Los neurotrasmisores son sustancias químicas que se encuentran naturalmente en el cerebro. Las investigaciones indican que los cambios en los neurotrasmisores pueden desempeñar un papel importante en la depresión y su tratamiento.

  • Rasgos hereditarios. El trastorno depresivo persistente parece ser más común en personas cuyos parientes consanguíneos también tienen esta afección. Los investigadores están tratando de encontrar los genes que podrían estar involucrados en la causa de la depresión.

  • Eventos de la vida. Al igual que en la depresión mayor, los eventos traumáticos, como la pérdida de un ser querido, los problemas económicos o un alto nivel de estrés, pueden desencadenar un trastorno depresivo persistente en algunas personas.

Factores de riesgo

El trastorno depresivo persistente suele comenzar en una edad temprana, en la infancia, la adolescencia o la juventud, y se prolonga durante mucho tiempo. Ciertos factores parecen aumentar el riesgo de desarrollar el trastorno depresivo persistente, entre otros, los siguientes:

  • Tener un pariente consanguíneo de primer grado, como padre o hermano, con trastorno depresivo mayor u otros trastornos depresivos.

  • Si ocurren eventos estresantes o traumáticos en tu vida, como la muerte de un ser querido o problemas económicos importantes.

  • Rasgos de personalidad que incluyen negatividad, como baja autoestima, ser demasiado dependiente o autocrítico, o pensar siempre que ocurrirá lo peor.

  • Antecedentes de otros trastornos de salud mental, como trastorno de la personalidad.

Complicaciones

Entre las afecciones que pueden estar relacionadas con el trastorno depresivo persistente, se incluyen las siguientes:

  • Mala calidad de vida.

  • Depresión mayor, trastornos de ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo.

  • Abuso de sustancias adictivas.

  • Problemas de pareja y conflictos familiares.

  • Problemas en la escuela o en el trabajo y dificultad para completar tareas.

  • Dolor continuo y enfermedades médicas generales.

  • Pensamientos o conductas suicidas.

  • Trastornos de la personalidad u otros trastornos de salud mental.

Prevención

No existe una manera definitiva de prevenir el trastorno depresivo persistente. Debido a que suele comenzar durante la niñez o durante la adolescencia, identificar a los niños con riesgo de tener esta afección puede ser útil para brindarles tratamiento temprano.

Entre las estrategias que pueden ser de ayuda para reducir o prevenir los síntomas se incluyen las siguientes:

  • Toma medidas para controlar el estrés para aumentar la capacidad de recuperarte de los problemas, lo que se denomina resiliencia, y levantar tu autoestima.

  • Acércate a la familia y a los amigos, especialmente en momentos de crisis, para que te ayuden a superar los malos momentos.

  • Consigue tratamiento ante el primer signo de un problema para ayudar a prevenir que los síntomas empeoren.

  • Considera hacer un tratamiento de larga duración para que te ayude a prevenir la reaparición de los síntomas.


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