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  • jjgilon146

¿Cómo tomar la decisión y cómo comunicar a la persona mayor la opción del ingreso en una residencia?


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  1. Aún no está generalizado en la sociedad el concepto de Residencia de mayores tal y como es hoy en día. En este sentido, el plantearle a una persona mayor, que es familiar, el ingreso en una de ellas, se hace especialmente complicado. Igualmente de complicado resulta cuando el familiar tiene deterioro cognitivo y ni siquiera se tiene la opción de saber lo que opina al respecto. Siendo ésta una realidad que vivimos en ocasiones en la Residencia, ya que muchos familiares nos la plantean en las citas de información, me gustaría dedicar este escrito precisamente a esto, a cómo comunicar, por una parte, a tu familiar que, llegado el momento, la Residencia es la mejor opción y a cómo quedarse tranquilo tomándola si no tiene la posibilidad de conocer lo que piensa la persona mayor, en caso de deterioro cognitivo. Y voy aún más lejos, a cómo tomarla sabiendo que la persona mayor, en su día, cuando aún no era dependiente, pedía y repetía que “nunca le ingresaran en una Residencia”. Ante cualquier caso que se nos presente, el familiar debe pararse a pensar en una premisa fundamental, que supone la base no solo para tomar la decisión, sino también para vivir el proceso de adaptación y la vida en el Centro. Esto es: ¿Qué significa para mí una Residencia?, y racionalicemos bien en esta pregunta, ¿qué sé de lo que hacen en el centro?, ¿cuántas personas los atienden?, ¿qué hacen durante el día?, ¿se sienten solos?, ¿se les puede visitar siempre que se quiera? …, y así todo un conjunto de preguntas que realmente den respuesta a la pregunta principal, es decir: ¿Qué significa para mí una Residencia? Responder uno mismo a esta pregunta resulta crucial para todos los casos, tanto para si la persona mayor tiene deterioro como si no lo tiene. Si no tiene deterioro cognitivo, es el familiar el que tiene que trabajar junto con él/ella el concepto actual de Residencia de mayores – muy diferente al de antaño- , pues desgraciadamente nuestros mayores han vivido y han escuchado, por su avanzada edad, muchas cuestiones sobre los asilos de antes, creándoles emociones y sensaciones difíciles de cambiar hasta que no vivan en una actual y experimenten por sí mismos el cambio. Por otra parte, también existe en ellos la idea – propiciada por su cultura y educación – de que los hijos deben cuidar a los padres en sus casas hasta el final, aunque ello suponga el desgaste de toda una familia, “siempre se ha hecho así y no pasaba nada”…, está claro que por entonces, las situaciones familiares eran muy diferentes. ¿Qué es una Residencia de mayores en la actualidad? Para que todos lo entendamos de una manera sencilla y real, una Residencia de mayores en la actualidad es un centro, su casa, donde conviven personas mayores que se relacionan entre sí según su grado de dependencia y son atendidas por un equipo multidisciplinar especializado en geriatría, quienes los valoran y les hacen seguimiento para que cada uno de ellos cuente con un plan individualizado y puedan ser atendidos en todas sus necesidades. A su casa pueden venir a visitarles sus familias y amigos, y también pueden salir siempre que quieran. La diferencia con antaño está en la edad. Es cierto que no tenemos en las residencias actuales a personas de 55 años (antes mayores), pero tenemos actividad (terapeutas ocupacionales), rehabilitación y mantenimiento (fisioterapeutas), ocupación por su red social (trabajadoras sociales), atención a su bienestar y rehabilitación mental, no sólo para ellos sino también para su familiar (psicóloga), atención a su nutrición (nutricionista), vigilancia de su salud especializada (médico geriatra y enfermeros), asistencia a sus necesidades básicas por personal cualificado y formado específicamente para esto, con unos recursos técnicos que apoyan el respeto a la intimidad y al pudor (gerocultores) y una red oficial de organismos pendientes de que se les atienda como se debe, reforzando las buenas prácticas y castigando las negligencias. Socialización de los mayores No quiero dejar pasar un concepto que, desde mi punto de vista, cobra relevancia absoluta en lo que significa una Residencia en la actualidad: la socialización de los mayores. Si existe una buena sectorización según patologías así como una buena programación de actividades, me atrevería a decir que ningún mayor tiene más posibilidad de socializar en otro sitio mejor que en una residencia. Si el mayor es dependiente, no es lo mismo estar en su casa, en este caso aunque pueda ser cuidada por cuidadores, aunque esté la familia un rato, que estar rodeada por personas de su edad, cada día, realizando actividades no solo dentro sino también fuera del centro, y en las que participan no solo mayores sino también personas más jóvenes e incluso niños. Puede sentirse a gusto en ambas opciones pero emocionalmente, si hablamos de darle vida a los años, hace más la segunda. Según lo expuesto, si no queda clara la pregunta ¿qué significa una residencia para mí? el familiar debe informarse y leer sobre las residencias de hoy, indagar en las redes sociales y ver fotos y actividades de las diferentes residencias, y sobre todo, llamar a la dirección de la residencia y poner encima de la mesa, desde la honestidad, cuáles son sus inquietudes, sus dudas, incluso si pesa el no tomar la decisión, no importa. Cuando se trabaja con personas mayores prima la humanidad, también sabemos ponerla encima de la mesa. Con sus familiares. Asimismo, se trata de tomar conciencia de que el hecho de que el mayor ingrese en el centro no significa desprenderse de su cuidado sino de seguir cuidándola desde otro plano, dejando a la residencia las cuestiones profesionales. No es mi intención tratar de convencer a nadie, sino de ofrecer una información real, en todos sus sentidos, . Digo esto porque, cuando estoy en una cita ofreciendo información, señalo que “cuando trabajamos personas con personas, también se dan errores, y nos equivocamos, refiriéndome siempre, claro está, a cuestiones banales, como pueden ocurrir en la casa donde vivía con la familia”. Teniendo muy claro esto, cuando la persona mayor tiene deterioro, el ingreso se resuelve de una manera tranquila y calmada para el familiar, sabe que no está haciendo nada malo, sino lo correcto, lo que es mejor para todos, a pesar de la negativa en su día de su persona mayor. Además, sabe que la peor consecuencia de su decisión puede ser que le cueste un poco adaptarse, siendo cuestión de unas semanas el que se adapte o incluso si no llega a hacerlo, se pueden buscar otras opciones. Cuando escuchamos la opinión de la persona mayor, porque debemos hacerlo, en primer lugar hay que tener claro que debemos hablarle de la idea real, tal y como es – no valen las verdades a medias, pues les hacen mucho daño-. Los mayores tienen derecho a conocer y a tomar conciencia de su situación de la mano de las personas que les quieren y deben cuidarlos. Se les debe explicar la situación real que se vive, así como las necesidades que presenta, y es en este aspecto cuando más cuidadoso se debe ser, incluso más que en la idea del ingreso. ¿Por qué?, porque cuesta más aceptar la idea de tener que necesitar a los demás, perder independencia, y no poder hacer nada al respecto porque sea propio de la avanzada edad o de una patología. Es por ello que, insisto, debe tratarse este tema dándole normalidad pero con la delicadeza adecuada para no herir la integridad del mayor como persona. Una vez si, tratado este tema, debe incorporarse la figura de la residencia como una oportunidad nueva para él o ella, que antes no existía, proporcionándole imágenes, vídeos, e informándole de todo, así como de la libertad con la que va a contar para poder seguir estando con la familia. Justo esto es lo que supone una Residencia para mayores, una oportunidad

Tomado de : www.rmcruzrojasanfernando.com

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